La ciudad que se hace

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Por Julia Piazzi Avila1

La ciudad que imagino es un sueño compartido, y sobre todo es un hacer.

Yo, nosotros queremos una ciudad sin un canon ya establecido. De nada me sirve una ciudad que intente parecerse a quien sabe que otra ciudad (que empieza B y termina con S) que a su vez intenta parecerse a vaya a saber unx a que otra que está en otro continente (que empieza con E y termina con A). Esta ciudad es una ciudad construida ladrillo a ladrillos por sus habitantes, pero para sus habitantes. Y en esas construcciones se encuentren sus almas. Para eso primero necesitamos que esos habitantes puedan soñar sobre cada cosa que lxs rodea y más, y para que puedan soñar más y más, necesitamos que puedan comer y no pasar frío, que puedan tener necesidades resueltas que les permita no tener que estar tanto tiempo pensando en lo urgente. Algo así como una ciudad de filósofos, pero no de esos de toga que tenían tiempo de pensar porque vivían a costa de los demás (así que fácil) sino una donde el trabajo esté distribuido para que cada unx tenga tiempo para pensar, proyectarse e imprimirse en un rinconcito de la ciudad. Y tampoco quiero una ciudad donde en vez de filósofos de toga, haya algunxs que ya no les alcanza el tiempo para pensar qué terreno se van a comprar, a qué familia van a desalojar o porque modelo van a cambiar la 4×4 que se compraron hace medio año, mientras le cargan de problema la vida a los demás por dos pesos. No no.

Para poder soñar más hay que soñar con otrxs y para hacer eso necesitamos espacios para el encuentro. Esos espacios tienen que ser muchos, y estar en todos lados, en todas las puntas y los centros. A esos espacios se tiene que poder llegar fácilmente, sin esperar mil horas un colectivo, que a veces no llega. También esos espacios tienen que estar plagados de muchas realidades, porque la imaginación no corre si solo nos movemos y nos encontramos con lo que esperamos.

Lo que menos que menos tiene que tener esta ciudad es las cloacas corriendo como ríos, porque en esta ciudad el mega negocio inmobiliario no existe, porque tampoco existe un Estado que lo permite. No existen edificios vacíos esperando el mejor momento, al mejor comprador en dólares, o lo que sea mientras en la calle hay personas durmiendo entre cartones o en viviendas precarias. En esta ciudad lo que si existen son muchas “salitas” para que lxs chicxs se vacunen y las (no) madres y (no) padres se hagan sus controles, pero de todo. De pe a pa. Del odontologx al psicologx. También hay cada unas cuantas salas (eso lo tiene que determinar lxs especialistas junto a lxs vecinxs, no yo) un hospital, donde haya insumo y donde todxs los profesionales de la salud hayan dormido sus ocho horas.

Esas son algunas cosas que pienso que debería tener la ciudad que me imagino. Creo que el espacio de Córdoba le quedaría bien, es bastante grande para contener a todxs y hasta le podemos dejar el nombre. Creo que además Córdoba tiene algunas cosas que me gustan para esta ciudad, como sus murales del Cordobazo o lxs pibes que se juntan en la plaza a rapear, el carnaval de Alberdi y los bailes. También los perros en la UNC, eso es importante.

“Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos.” Italo Calvino

Ilustración de Karina Puente para “las ciudades invisibles” de Italo Calvino

1 Estudiante de la carrera de Licenciatura en Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNC.